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lunes, 18 de abril de 2016

Reseña #134 Un monstruo viene a verme


Título original: A Monster Calls

Autor: Patrick Ness

Ilustraciones: Jim Kay

Editorial: Debolsillo

Páginas: 223

Precio: 14,95

Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta

Saga: No





- SINOPSIS -

Siete minutos después de la medianoche, Conor despierta y se encuentra un monstruo en la ventana. Pero no es el monstruo que él esperaba, el de su pesadilla, esa que tiene casi todas las noches desde que su madre empezó el tratamiento, la de la oscuridad y el viento y los gritos... Este monstruo es algo diferente, antiguo... Y quiere lo más peligroso de todo: quiere la verdad.



- RESEÑA -

Siendo sinceros, este libro lo quería meramente porque me fascinaba la edición. No suelo hacer estas cosas, siempre me aseguro de que trata un libro antes, pero en fin, locura por una vez. 

La edición da una idea de historia de fantasía oscura, algo macabra, pero no es así precisamente. Algunos toques oscuros tiene, pero no en el sentido que me esperaba.

Mi sorpresa fue enorme cuando vi de que trataba realmente, cosa que a estas alturas todos conoceréis: un chaval cuya madre tiene cáncer y como ha de afrontarlo. Pero no se trata de un dramón lacrimógeno, para nada, y eso es precisamente lo que hace a esta historia tan especial.

Nuestro protagonista es Connor, un chico al que resulta muy complicado comprender si no has pasado por una situación semejante. De hecho creo que no he llegado a conectar del todo con él precisamente por eso. Connor es un personaje complejo y de muchos matices: es un adolescente que tiene que enfrentarse problemas completamente diferentes a los de los chicos de su edad. Y también a problemas más mundanos que afronta de la mejor forma que puede, aunque servidora no consiga comprenderlo. En general me ha parecido un personaje muy realista, con luces y sombras que conforman su personalidad.




Otro personaje que merece la pena mencionar es la abuela de Connor, una señora con la cabeza muy bien puesta, que se ve en el difícil trago de ayudar a su hija y criar a su nieto, con el que parece no haber tenido mucha relación hasta el momento. Me gusta la manera en que se va asentando la relación de abuela y nieto, su forma de estrechar lazos para ayudar a la madre de Connor.

Y por último tenemos al monstruo, porque si, hay un monstruo, con el título no nos han engañado. El monstruo aparece de repente un día y decide contarle historias a Connor porque sí. Las historias, obviamente tienen un mensaje relacionado con la historia, y con la propia forma de madurar y afrontar los problemas. Y el monstruo y sus historias son metáforas puras.

Siendo francos, no me parece un libro para llorar. Por supuesto, es un libro duro, pero no trata de buscar la lágrima fácil, aunque bien es cierto que las últimas páginas las leí con un nudo en el estómago. Pero es justo lo que más me ha gustado e impactado de esta historia: la crudeza de sus palabras. No busca embellecer lo que pasa, ni nos regala los ojos de textos con florituras. El autor nos cuenta lo que pasa sin dramatismos, e intentando que comprendamos a Connor.


En resumen, es una lectura muy recomendable. Yo no le he puesto el máximo porque había oído hablar tan bien de ella que me esperaba algo más. Pero tanto la historia como la preciosa edición del libro merecen mucho la pena.




Booktrailer




lunes, 18 de mayo de 2015

Reseña #123 Jardín de cemento


Título original: The Cement Garden

Autor: Ian McEwan

Editorial: Tusquets

Colección: Andanzas

Páginas: 188

Precio: 16,00

Encuadernación: Tapa blanda con solapas

Saga: No




- SINOPSIS -

En una casa de los suburbios de Londres, vive un familia como cualquiera otra, hasta el día en que fallece el padre y en que los hijos deben asumir la gestión de la casa y de sus propias vidas, ya que la madre padece una grave enfermedad que la obliga a permanecer encerrada en su cuarto. Esta repentina e inesperada ausencia de la autoridad, del punto de referencia que siempre es un padre, lleva esta pequeña comunidad de adolescentes a crear una nueva organización, un nuevo sistema de vida, que, gracias a una gradual escalada de insólitas situaciones, los convierte en seres extraños, que actúan de un modo poco usual, ajenos a las normas que rigen una sociedad patriarcal como la nuestra. ¿Serán pequeños monstruos, o simplemente seres de otra galaxia ? ¿Cómo afrontarán el despertar del sexo, la muerte, la convivencia, la justicia, la violencia ? Contada por el hijo de 16 años, esta historia es, según el autor, “un relato, algo estremecedor, acerca de las cadenas edípicas que a la vez amenazan y cimentan las relaciones familiares”.


- RESEÑA -

Tenía muchas ganas de leer algo de Ian McEwan, y aunque mi idea iba más por Expiación, al final me he animado con esta obra, que según he leído es su primera obra publicada que no sea de relatos. Así vamos de menos a más.

En Jardín de cemento nos encontramos con una obra protagonizada por adolescentes, pero no por ello debemos tomarla como juvenil,  porque tiene un contexto muy maduro. De la mano de nuestro protagonista, Jack, retratado en primera persona, asistimos al verano que cambió su vida y la de sus hermanos.

La familia protagonista está compuesta por Jack, sus dos hermanas, su hermano pequeño y sus padres. Pero dicha familia vive aislada, en los extrarradios de la ciudad, y sus padres no conservan amigos ni familia, con lo que los jóvenes mantienen una relación muy estrecha entre ellos y con pocas relaciones exteriores.

Este hecho además se acentúa cuando su padre muere (esto no es un spoiler, sale en la sinopsis) y su madre cae enferma, con lo que los chicos acaban creando su propia microfamilia, adaptando los roles de los propios padres y convirtiéndose en un ente independiente y aislado en su propia burbuja.

En cuanto a los personajes, son caracteres con los que es difícil empatizar, empezando por Jack, que está bastante salido (achaquémoslo a la adolescencia) y se enfatiza mucho en su falta de higiene, y terminando por el pequeño Tom, que me ha resultado un tanto insoportable con su manía de comportarse como un bebé para reclamar atención. En el sector femenino tenemos a Julie, que tiene que madurar a la fuerza, y cuyo carácter me ha resultado muy cambiante e imprevisible. Y por último tenemos a Sue, que es la que mejor me cae, por el hecho de ser una lectora sagaz, pero tampoco se ahonda mucho más en ella.

Lo verdaderamente importante es como el libro transmite ese aire de tedio, de vida sin expectativas ni ambiciones que sufre Jack. A través de sus ojos veremos el pasar de los días sin nada que hacer, el hastío dominante en una adolescencia aislada, en la que ha debido madurar  a la fuerza, pero a la vez aún mantiene sus ideales de niño y no sabe como encaminar su vida.

Jardín de cemento es una obra dramática en la que los personajes no saben cómo afrontar su duelo,  ni como seguir adelante, los personajes están perdidos y actúan como tal. Es una obra que me ha sorprendido mucho y que no deja indiferente. Y espero leer de nuevo algo del señor McEwan y pronto, porque ha sido todo un descubrimiento.